Expropiación por línea eléctrica: 3 claves si afecta a tu finca

Expropiación por línea eléctrica: servidumbre, trazado y derechos

Si una línea eléctrica va a atravesar tu finca, la afección puede ser bastante más compleja de lo que parece al leer por primera vez la relación de bienes y derechos afectados.

Puede existir una torre o apoyo, una franja de servidumbre aérea o subterránea, caminos de acceso, ocupaciones temporales durante las obras y determinadas limitaciones futuras sobre el uso de la finca.

Por eso, en una expropiación para una línea eléctrica no deberías fijarte únicamente en los metros cuadrados que aparecen en el anuncio.

Hay tres cuestiones que, en mi experiencia, conviene comprobar especialmente: qué servidumbre se pretende imponer, si el trazado puede discutirse y qué consecuencias económicas debe recoger la indemnización.

Las instalaciones eléctricas se someten a la Ley de Expropiación Forzosa y, específicamente, a la Ley 24/2013, del Sector Eléctrico, y al Real Decreto 1955/2000.

Cuando se reconoce en concreto la utilidad pública de la instalación, esa declaración lleva implícita la necesidad de ocupación de los bienes o adquisición de los derechos afectados y la urgente ocupación a efectos del artículo 52 de la Ley de Expropiación Forzosa.

Por eso, si estás afectado, también te interesa conocer bien cómo funciona el acta previa a la ocupación y cómo se prepara posteriormente el justiprecio.

1. ¿Qué supone una servidumbre de paso de una línea eléctrica?

Una de las particularidades de este tipo de expropiaciones es que muchas veces la Administración no necesita adquirir toda la superficie afectada.

Lo habitual es constituir una servidumbre de paso de energía eléctrica.

En una línea aérea, esa servidumbre puede comprender el vuelo de los cables sobre la finca, los postes, torres o apoyos necesarios, las distancias de seguridad y el derecho de acceso para construir, vigilar, conservar y reparar la instalación. También puede ser necesario cortar arbolado u ocupar temporalmente determinadas superficies durante las obras. La Ley del Sector Eléctrico contempla expresamente estas afecciones.

Si la línea es subterránea, la afección es diferente: comprende fundamentalmente la ocupación del subsuelo por los conductores, las correspondientes franjas de seguridad y los accesos necesarios para conservación y reparación.

Pero lo importante para el propietario no es solo saber que existe una servidumbre.

Hay que comprobar cómo afecta realmente esa servidumbre a tu finca.

No es lo mismo que una línea pase junto a un lindero que atravesar por el centro una parcela de cultivo; tampoco produce necesariamente el mismo perjuicio un apoyo situado en una zona marginal que uno que dificulte las labores agrícolas, el riego o la circulación de maquinaria.

Además, las limitaciones concretas dependen de las características técnicas de cada línea y de las distancias de seguridad aplicables.

En uno de los expedientes de expropiación para líneas eléctricas en los que he intervenido, por ejemplo, el acta previa describía una faja de seguridad en la que quedaban limitadas determinadas plantaciones y prohibida la construcción de edificios e instalaciones.

Este tipo de condicionantes deben comprobarse cuidadosamente porque pueden tener consecuencias sobre el aprovechamiento actual y futuro de la finca.

Revisa bien la relación de bienes y derechos afectados

La empresa que solicita la declaración de utilidad pública debe presentar una relación concreta e individualizada de los bienes y derechos cuya expropiación o servidumbre considera necesaria, acompañada, entre otros documentos, de planos en los que se identifiquen las fincas, los apoyos y el vuelo de la línea. 

Como propietario, no eres tú quien redacta esa relación.

Lo que debes hacer es comprobar que describe correctamente la afección de tu finca.

Conviene revisar superficies, titularidad, cultivos, apoyos, franjas de servidumbre, caminos de acceso, ocupaciones temporales y cualquier otro elemento que pueda resultar afectado.

La solicitud de declaración de utilidad pública y esa relación de bienes y derechos se someten a información pública, con carácter general, durante treinta días. Durante ese plazo pueden formularse alegaciones.

Si detectas un error o una afección que no aparece correctamente reflejada, ese es uno de los momentos en los que conviene ponerlo de manifiesto.

2. ¿Se puede pedir que cambien el trazado de la línea?

Sí, pero hay que distinguir cuándo se plantea.

Si el proyecto todavía se encuentra en tramitación, el propietario puede formular alegaciones y proponer una alternativa de trazado. Ahora bien, no basta normalmente con decir que preferirías que la línea pasara por otro sitio.

Cuanto mejor justificada esté técnicamente la alternativa, más posibilidades existen de que pueda ser tomada en consideración.

Por eso resulta útil comprobar si la línea puede discurrir por terrenos públicos, seguir linderos de parcelas o utilizar una solución que reduzca sustancialmente la afección sin provocar problemas técnicos.

Para líneas de alta tensión, la normativa establece incluso determinados límites a la imposición de servidumbres sobre propiedades particulares cuando existe una alternativa por terrenos públicos o siguiendo linderos y se cumplen determinadas condiciones técnicas y económicas. 

Una vez constituida la servidumbre también puede solicitarse un cambio de trazado si no existen dificultades técnicas, aunque en ese supuesto los gastos de la modificación corresponden, con carácter general, al propietario que la solicita. 

En mi experiencia, plantear una alternativa razonable durante las fases iniciales suele ser mucho más útil que intentar modificar una línea cuando la servidumbre ya está constituida y la instalación ejecutada.

3. ¿Qué tienen que indemnizarte?

Esta es probablemente una de las cuestiones más importantes.

La indemnización no debe limitarse necesariamente al terreno ocupado físicamente por una torre o un apoyo.

El Real Decreto 1955/2000 contempla expresamente varios conceptos en la valoración de la servidumbre eléctrica: la superficie ocupada por postes, apoyos, torres o zanjas; el demérito que la servidumbre produzca en la finca como consecuencia de las limitaciones de uso y aprovechamiento; y los daños y perjuicios derivados de las ocupaciones temporales necesarias para ejecutar o explotar la línea. 

Esto tiene una importancia especial en las fincas rústicas.

Una servidumbre puede afectar a la distribución de los cultivos, impedir determinadas plantaciones, dificultar el funcionamiento de un sistema de riego, condicionar futuras instalaciones o provocar recorridos adicionales de maquinaria.

También puede haber daños durante la ejecución de las obras: cultivos destruidos, compactación del suelo, daños en caminos, vallados, drenajes o instalaciones.

Además, es posible que la infraestructura produzca un perjuicio en el resto de finca que no se expropia.

No todos esos perjuicios aparecen necesariamente reflejados de manera suficiente en una simple medición de metros cuadrados.

Por eso, llegado el momento de preparar la hoja de aprecio, conviene analizar la afección real que la línea produce sobre el conjunto de la finca y no limitarse a aceptar automáticamente las superficies y conceptos indicados en el expediente.

¿Y si la servidumbre hace inviable o antieconómica la finca?

Existe además una posibilidad que muchos propietarios desconocen.

Cuando la servidumbre de paso de energía eléctrica hace antieconómica la explotación del predio, el propietario puede solicitar a la Administración que sea expropiada la finca.

No basta con afirmar que la línea ocasiona molestias o reduce su valor.

La normativa exige justificar las causas concretas de los perjuicios económicos derivados de la alteración de las condiciones fundamentales de explotación. Es una posibilidad expresamente prevista en el artículo 152 del Real Decreto 1955/2000. 

Por tanto, estamos ante un supuesto excepcional que exige estudiar las circunstancias de cada finca.

Una recomendación final

Si recibes una comunicación porque una línea eléctrica afecta a tu finca, mi recomendación es no esperar al momento de discutir el justiprecio para estudiar la afección.

Primero comprueba por dónde pasa realmente el trazado, qué superficie ocupa, dónde se sitúan los apoyos y qué servidumbres, accesos y ocupaciones temporales aparecen en el proyecto.

Después analiza cómo esas afecciones pueden influir en el uso normal de la finca.

Cuanto antes se detecte un problema en el trazado, en las superficies o en la descripción de los bienes afectados, más opciones existen para plantearlo en el momento adecuado.

Y cuando llegue la valoración, recuerda que en una servidumbre eléctrica no siempre basta con poner precio a los metros cuadrados ocupados. Lo importante es identificar y justificar correctamente todos los perjuicios que la instalación pueda producir sobre la finca.ante en una expropiación forzosa preparar exhaustivamente la relación de bienes y derechos afectados.